domingo, 25 de septiembre de 2016

La ley del murphy

La ley de Murphy 

"Si algo puede salir mal saldra mal"

Tostada callendo

La ley de Murphy dice que si algo puede salir mal, saldrá mal. Este Murphy era el ingeniero aeroespacial Edward Aloysius Murphy y formuló su ley en 1949 después de descubrir que estaban mal conectados todos los electrodos de un arnés para medir los efectos de la aceleración y deceleración en pilotos.
Es innegable que tanto esta ley como las que siguieron, con sus corolarios, principios y máximas, tienen su principal explicación en la memoria selectiva y en nuestros sesgos, como la inclinación a la negatividad, que nos hace temer y recordar más los casos negativos que los positivos o neutros, y el sesgo de confirmación, que nos lleva a hacer caso sólo a los ejemplos que ratifican nuestras creencias.
De todas formas, algunas de estas leyes tienen algo más de fundamento del que puede parecer. A veces incluso cuentan con investigaciones y pruebas que las respaldan.

Por eso a continuacion te muestro 8 leyes que estan respaldadas científicamente:
1. Si algo puede salir mal, saldrá mal
A lo que podríamos añadir que cuanto más tiempo y trabajo comporte una tarea, más fácil será que en algún momento surja algún contratiempo. Es decir, aunque no todo saldrá mal siempre, ni mucho menos, esta primera ley de Murphy se cumplirá a menudo, a condición le demos tiempo suficiente.

2. La tostada siempre cae en el lado de la mantequilla

Según Matthews, la altura de la mesa es determinante en este caso, ya que la rebanada de pan, untada o no, “no tiene tiempo para dar una vuelta completa y volver a caer bocarriba al llegar al suelo”. Hay que recordar que no lanzamos las tostadas al aire como si fueran una moneda, sino que simplemente se nos caen mientras intentamos, sin éxito, desayunar.
3. La información más importante de cualquier mapa está en el doblez o en el borde
A veces nos vemos obligados a recurrir a planos y guías en papel, como si estuviéramos en la Edad Media. O en 1998. A menudo nos da la impresión que la información importante de nuestra ruta o destino se pierde en un doblez o en el borde del mapa, obligándonos a tener que ir pasando páginas adelante y atrás para orientarnos.
4. Los pares de calcetines siempre van de dos en dos antes de entrar a la lavadora y de uno en uno al salir de ella

“La pérdida aleatoria de calcetines siempre es más probable que cree el número máximo posible de calcetines impares”.
Si perdemos sólo un calcetín, ya tendremos uno suelto. Como ya no nos pondremos ese calcetín suelto, el próximo que perderemos al hacer la colada será otro que tenga pareja, por lo que ya tendremos dos calcetines desparejados.
5. La otra cola siempre es más rápida


 Si nos da la impresión de estar en la cola más lenta es porque 1) la cola más lenta es por lo general la que tiene más gente y, en consecuencia, es la cola en la que es más fácil que estemos y 2) si sólo escogemos una cola y hay, por ejemplo cuatro, hay un 75% de posibilidades de que al menos una de las otras colas sea más rápida que la nuestra. Por tanto, la mayor parte de las veces habrá al menos otra cola que sea más rápida.

6. Llevar un paraguas cuando hay previsión de lluvia hace menos 
probable que llueva

Aunque no hay relación causal entre un hecho y otro (sería un ejemplo de correlación ilusoria), Matthews explica los motivos por los que es muy habitual que acabemos acarreando el paraguas sin necesitarlo.

7.No importa cuantas veces se demuestre una mentira, siempre quedará un porcentaje de personas que creerá que es verdad
 a medida que los rumores se difunden, les damos aún más credibilidad, simplemente por el hecho de que los oímos más. Esto nos lleva a difundirlos, por lo que entramos en un círculo vicioso. Los medios juegan un papel importante en este punto: un estudio del año pasado recogía que muchos medios de comunicación dedican más tiempo y trabajo a propagar que a verificarlos y desmentirlos
 8.Siempre encuentras las cosas en el último sitio en el que miraste
La razón es que no seguimos buscando después de encontrarlas. “Aquí estaban las llaves, en el tercer sitio en el que busqué. Luego he mirado en el cajón y debajo de la cama, pero ahí no las he visto”.
Por otro lado, si encontramos algo en el primer sitio donde buscamos, no se puede decir que esté perdido, por mucho drama que le pongamos al asunto. Se pueden admitir excepciones. Por ejemplo, si ese primer sitio es una oficina de objetos perdidos.

Si quieres saber más sobre que trata cada una de estas leyes te invito a abrir este enlace:

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jueves, 22 de septiembre de 2016

Cifras del embarazo adolescente

El embarazo en la adolescencia 


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la adolescencia es el período en la vida de una persona que comprende entre los 10 y los 19 años. En algunos casos la adolescencia se ve interrumpida cuando la joven se embaraza. Y es que, una de cada cinco mujeres en el mundo ya tiene un hijo antes de los 18 años y cada año se producen 16 millones de nacimientos de mamás adolescentes. En las regiones más pobres del planeta a una de cada tres mujeres son madres en la adolescencia.



Se lo define como: "el que ocurre dentro de los dos años de edad ginecológica, entendiéndose por tal al tiempo transcurrido desde la menarca, y/o cuando la adolescente es aún dependiente de su núcleo familiar de origen". 

    La "tasa de fecundidad adolescente (TFA)" ha ido disminuyendo desde los años 50 pero en forma menos marcada que la "tasa de fecundidad general (TFG)", condicionando un aumento en el porcentaje de hijos de madres adolescentes sobre el total de nacimientos. En 1958 era del 11,2%; en 1980 del 13,3%; en 1990 del 14,2%; en 1993 del 15%. Este último porcentaje se traduce en 120.000 nacidos vivos de mujeres menores de 20 años.
 
    La fecundidad adolescente es más alta en países en desarrollo y entre clases sociales menos favorecidas, haciendo pensar que se trata de un fenómeno transitorio porque, de mejorarse las condiciones, ella podría descender. 
    Para otros investigadores, la disminución de las tasas de fecundidad adolescente está cada vez más lejos, ya que el deterioro de las condiciones socioeconómicas globales hace que se dude sobre la posibilidad de que la mayoría de los países realicen mayores inversiones en sus sistemas educacionales y de salud, para alcanzar la cobertura que el problema demanda. 

    EE.UU es el país industrializado con mayor tasa de embarazadas adolescentes, con una tasa estable del 11,1% en la década de los ´80. 
    Canadá, España, Francia, Reino Unido y Suecia, han presentado un acusado descenso de embarazos en adolescentes, coincidiendo con el aumento en el uso de los contraceptivos. 
    En España, en 1950, la tasa de recién nacidos de madres entre 15 y 19 años era del 7,45/1000 mujeres; en 1965 llegaba al 9,53; en 1975 alcanzaba el 21,72, para llegar al 27,14 en 1979. Descendió, en 1980, al 18/1.000 mujeres y al 11 en 1991. Los últimos datos hablan de un 35,49/1000 mujeres en 1994, descendiendo al 32,98 en 1995 y al 30,81 en 1996. 

    Según el Ministerio de Sanidad y Consumo español, el 12% de las jóvenes con edades entre 14 y 15 años, han mantenido relaciones sexuales alguna vez, lo que significa 160.000 en números absolutos, previéndose que alcanzarán 400.000. Deben tenerse en cuenta, además de los nacimientos de madres adolescentes y el porcentaje de adolescentes sexualmente activas, los más de 6.000 abortos ocurridos en mujeres entre los 14 y 19 años por lo que, el supuesto descenso de la tasa de embarazadas adolescentes, no lo fue tanto. 




Fuentes en las que puedes leer más información sobre el tema:

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